Por: Oscar Alonso Mosquera


TIEMBLA LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA Por Oscar A. Mosquera L.

TIEMBLA LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA Por Oscar A. Mosquera L. TIEMBLA LA DEMOCRACIA EN COLOMBIA Por Oscar A. Mosquera L.

Una vez más, Colombia presencia hechos que generan serias preocupaciones sobre el rumbo de nuestra democracia.

Los mismos sectores políticos que durante años han hablado de libertad, inclusión y participación ciudadana son hoy los que impulsan acciones para silenciar a quienes piensan diferente. La reciente decisión judicial que ordena al candidato presidencial Abelardo de la Espriella retirar publicidad relacionada con símbolos patrios y dejar de utilizar expresiones como "Firmes por la Patria" ha provocado indignación entre millones de colombianos.

No es un secreto que esta controversia surgió después de las constantes quejas y denuncias promovidas por sectores de izquierda encabezados por Iván Cepeda y sus aliados políticos, quienes cuestionaron el uso de la camiseta de la Selección Colombia, la bandera nacional y otros símbolos que representan el sentimiento patriótico de millones de ciudadanos.

La pregunta que muchos colombianos se hacen hoy es sencilla: ¿desde cuándo amar la patria se convirtió en una falta electoral?

Resulta difícil comprender cómo en una democracia se puede considerar problemático que un candidato exprese amor por Colombia, utilice los colores nacionales o haga referencia a valores patrióticos que durante generaciones han unido a nuestro pueblo.

Mientras Colombia enfrenta problemas mucho más graves como la inseguridad, el narcotráfico, la corrupción y la crisis económica, algunos parecen estar más preocupados por perseguir eslóganes, camisetas, banderas y mensajes patrióticos.

Lo ocurrido con Abelardo de la Espriella envía un mensaje peligroso: que ciertas expresiones pueden ser aceptadas o rechazadas dependiendo de quién las utilice políticamente.

Muchos ciudadanos sienten que existe una intención permanente de desacreditar, atacar y limitar a un candidato que ha sido objeto de toda clase de señalamientos, rumores y campañas de desprestigio durante los últimos meses. Sin embargo, a pesar de ello, continúa creciendo en respaldo popular.

La democracia no se fortalece prohibiendo palabras, símbolos o sentimientos patrióticos. La democracia se fortalece permitiendo que los ciudadanos escuchen todas las voces y decidan libremente en las urnas.

Si hoy se cuestiona una bandera, un escudo o una frase patriótica, mañana podrían cuestionarse ideas, opiniones o cualquier otra forma de expresión que no resulte conveniente para quienes ostentan el poder.

Los colombianos de bien tenemos derecho a expresar nuestro amor por la patria sin sentirnos perseguidos ni señalados. Colombia pertenece a todos los colombianos, no a un sector político determinado.

La verdadera respuesta no estará en los tribunales ni en las redes sociales.

La verdadera respuesta estará en las urnas.

Porque en democracia, quien debe decidir es el pueblo colombiano.